Camino a tientas, resbalo, me detengo y me pierdo. Me sumerjo en el misterioso mundo que guarda esta Ciudad: sus ritmos, edificios, bares, veredas, monumentos. Voy descubriendo a cada paso un poco más del lugar que me retiene desde hace ya casi cinco años. Tengo la sensación de que algo nuevo puedo encontrar, Capital Federal siempre me despierta esa sensación cuando deambulo por sus calles. Entre la masa de cuerpos que se desplaza hay rostros y gestos que se repiten si uno logra encontrarlos. Existe una continuidad humana entre todo este azar y este caos, se repiten y aparecen cosas nuevas. Esa dinámica me resulta realmente interesante, me lleva a pensar que uno transita por esas constantes repeticiones y novedades encontrándose y perdiéndose todo el tiempo, cambiando muchas veces el mismo rostro.
Desconozco este lugar. Nunca voy a poder amarlo aunque tanto me haya enseñado, nunca podré entregarme pleno y acoplarme a su molde móvil. Regreso a mi casa y siento que siempre seré extraño a este suelo, siempre. A caso ¿Quién no es un extraño aquí?, rodeados de tanto desconocimiento, compartiendo rutinas y días inconmensurables. Penetrados todos sobre esta geografía por el Ser Anónimo, condición que me interpela.
Foto: María Esteves (Pi)

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