jueves, 31 de marzo de 2011

Día y Noche

Habito el silencio y me ofrezco a la noche, que tiende a aliviar las miserias del día. Recorro un libro que en un tiempo olvidé y vivo por un instante en sus versos finales. La luna descansa sobre los edificios revelando un cuadro que no encuentra adjetivos. Y yo una y otra vez me pregunto el porque de lo imposible, que no da tregua y mantiene en vela mi cuerpo. Pero pronto vago en el sueño de una música lejana y me pierdo frente a lo irreal que me consuela. Sabiendo siempre, que me tendrán consigo las primeras horas del sol en un mate temprano. Y a partir de allí estaré dispuesto a enfrentar, heroico y de pie, con mi espada que es el sueño, las primeras malditas verdades del día.

martes, 22 de marzo de 2011

Hasta siempre Carlos Castria

lunes, 21 de marzo de 2011

Faro de otoño

Consumes lo divino
hasta que tus dedos comienzan a quemarse.
Y poco entiendes y nada importa.
Puedes sentir el peso de las hojas que vuelven a caer.
Logras oír a los árboles respirar
y es la música que te salva.
Las palabras enmudecen dejando caer lágrimas
sobre el verde césped de una plaza,
que supo estar menos sola.
Tres hojas bailan con el viento,
tejen formas en silencio
y son la luz del otoño.
Y poco entiendes y nada importa.

sábado, 12 de marzo de 2011

Señor de los sueños

Alguien baila alrededor de un abismo incalculable,
disfruta de la tormenta.
Hay un silencio que lo separa del mundo,
un profundo silencio en donde sabe, que no hace pie.
Y sin embargo espera,
espera un poco de la vida, porque lo ha dado todo.
Pude verlo, riendo lágrimas...

domingo, 6 de marzo de 2011

Canción costera

Murmura el río crecido
las penas que trae de algún peregrino,
en la correntada que sabe de olvido
y que llega hasta mi.

Cae la luna en el río.
La noche me abraza buscando un sentido,
para este misterio que aprieta en el pecho,
que hace tanto ruido y no deja dormir.

Y en la orilla juegan,
nuestras emociones
que se desenredan...
que se desenredan...



Quienes habitan cerca de un río, tienen la gracia de poder suspenderse ante en lo que, en lo cotidiano acecha.