martes, 23 de julio de 2013

Despertares

Corre hasta la ventana cada tarde para verla partir. Corre y muere cada tarde. Es que solo el amor inocente de una mujer calma un poco su terrible enfermedad. Esta encerrado entre paredes y guardapolvos sonrientes, en donde solo una ventana le devuelve una porción del mundo que él anhela. Ese mismo mundo que lo supo apartar.
Quizás piensa que al volver será todo como antes: su casa, el barrio, el almacén, todo estático como antes. Por eso intenta volver, para recuperar ese mundo suyo que dejó tras los barrotes de la jaula médica. No habrá jeringas ni anestesias que le devuelvan su sonrisa y toda la vida que le dieron y le quitaron. Teme cerrar los ojos y no volver a despertar para verla llegar y partir cada día. Porque nadie lo mira como ella, nadie lo escucha y lo acaricia como lo hace esa hermosa mujer. Se resiste a las sombras de los sueños después de haber dormido treinta años, sin saber que muchos allá afuera duermen toda su vida creyendo estar vivos. Encerrados en sus casas los normales, construyendo sus apariencias en la web, ese mundo paralelo que habitamos.  
Tememos y encerramos, condenamos y reímos, nos aislamos y morimos. Es solo un poco de amor, esa vieja medicina, lo que nos hace tanta falta.          

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