lunes, 29 de abril de 2013

El Relato Que Nos Destruye

   Es tiempo de darnos cuenta del peligro que significa la manipulación ideológica (y cuando digo ideológica me refiero a un saber- poder, a un saber que se nos impone) sobre ciertos "símbolos nacionales", o imágenes significativas utilizadas y manipuladas con el único fin desquiciado de crear y penetrar en el sentido común falsos esquemas de verdad. Es importante dar cuenta de la gravedad de los hechos en términos de educación ciudadana. Repercusión que costará, de eso estoy seguro, varios años reconstruir. 
   
   Específicamente me refiero al manoseo que estamos padeciendo por parte del aparato de poder Kirchnerista. Dueños de todo (hasta pareciera que dentro de unos días también de la Justicia), están realizando un proceso delicado de construcción de un relato que estoy seguro que nos va a salir muy caro. Si es que no podemos decir que el relato ya está instalado. 
   
   La creación de la figura heroica de un ser que murió por la Patria (Néstor), que de manera increíble (y de estoy soy testigo de afiches por vivir en Callao y Corrientes) el dolor popular fué en pocos días llevado como eslogan de campaña política, como mecanismo publicitario en pos de captar poder y legitimidad. La ley de Matrimonio Igualitario que se llevó adelante como un acto progresista pero, que a mi entender, no se elaboró en conjunto con un plan de educación cívica acorde a los hechos para generar no solamente una instancia legal que se caía de madura, sino la preparación de una población para su real aceptación. Sin debates profundos y abiertos con especialistas de distintas disciplinas (y con distintas ideas) entorno por ejemplo a ejes temáticos, como por ejemplo género, para que pudiesen asesorar. Solo con la idea de formar parte de un movimiento "progresista" e "igualitario", dos encabezados vacíos que articulan el relato. Otra vez se hicieron de la aceptación de unos cuantos. Mencionar el daño que constantemente se repite y que tiene que ver con algo que constituye profundamente nuestro ser nacional: La Dictadura. No puedo dejar de pensar en el mural que pintaron en el patio de la Facultad de Filosofía y Letras, espacio público, pasando por alto el consenso del estudiantado, imponiendo la imagen de Nestor entregándole el mando presidencial a Cristina, de fondo muchos rostros y una frase en tonos azulados, que encabezaba rezando: "30.000 compañeros desaparecidos presentes". Y todas las apropiaciones violentas que día a día tenemos que soportar con respecto al tema, me apena mucho ver a las Madres ahí sentadas, en primera fila, acompañando y fortaleciendo el relato. Nadie puede atribuirse para captar poder sucesos semejantes. La historia, que nos constituye y la cual es tan importante para reflexionar y ampliar el campo de nuestra acción humana, se merece un debate profundo, sin dejar lugar para especulaciones sedientas, siendo conscientes de su importancia en la formación de formas de pensar de generaciones enteras. ¿Como hablar del discurso bélico que se toma sobre Malvinas?, teniendo a los ex combatientes aún en Plaza de Mayo, acampando todavía, buscando alguien que los escuche. Hace pocos días estuve ahí, pasé y charle con dos de ellos por casualidad, es increíble el rechazo que viven. ¿De qué estamos hablando? ¿A caso fueron los compañeros de la Cámpora quienes entregaron sus vidas?. La supuesta "democratización de la justicia" creo yo que mereciera un párrafo aparte, sinceramente no tengo ganas. Solo decir que sentí vergüenza, profunda vergüenza  al ver y seguir el debate de Diputados antes de las votaciones. El nivel discursivo e intelectual con el que se discutía un tema central me pareció muy bajo, vacío totalmente de contenido, salvo alguna excepción. Eso sí, repleto de violencia.  
   
   Entonces tenemos un discurso de poder que básicamente se articula bajo los conceptos de: Igualitario e Inclusivo, Democrático, Setentista, Malvinense, Heroico, y seguramente bajo algunos otras ideas vacías.
  
   No dejemos que nos eduquen en estos términos, llenemos de contenido cada uno de estos conceptos con debates profundos, que estén a la altura, que acepten opiniones diversas, formadas, inteligentes. Formemos  espacios de resistencia intelectual que no estén marcados por el avasallamiento ni la violencia. Que sean inter- generacionales (todas las edades tienen algo para decir), abiertos y respetuosos. Esta a nuestro alcance, dentro de nuestro propio campo de acción, la posibilidad de revertir esta imposición. Cualquier espacio puede ser una trinchera pacífica y de ideas, casas, bares, etc. Cualquier espacio donde poder juntarse. Con juntarse ya estaremos dando un paso firme. Es realmente importante entender el sentido simbólico que acarrea toda esta manipulación, todo lo que esconde el relato. Insisto en que van a ser años perdidos, vacíos, que estoy seguro que serán difíciles de revertir en términos de educación ciudadana. Me siento plenamente responsable, y no es solamente un pecado de juventud, de poder advertirlo, reflexionar y torcer el rumbo.             

jueves, 25 de abril de 2013

Hacia una Solidaridad Sustanciada

Todo conflicto es constitutivo en sí mismo. Vivimos inmersos en equilibrios y tensiones constantes, una instancia no desplaza a la otra. Todo drama social, generado por cualquier circunstancia externa, interna, climática, política, etc. debería interpelarnos y poner delante nuestro la posibilidad de ampliar nuestro campo reflexivo y de acción. Posibilidad que no tendríamos que despreciar ni pasar por alto, si no capitalizar de manera sensible y consciente.

Los sucesos causados por el último temporal que azotó una región del país, especialmente a  la Ciudad de La Plata, provocaron en la sociedad distintas reacciones espontaneas, así como también reacciones formuladas por los medios de comunicación y aparatos políticos. Una tarde, yo volvía caminando de la Facultad hacia mi casa, pensando quizás en Marí y su crítica al positivismo lógico, cuando me encontré frente a una campaña movilizada por un colegio ubicado cerca de la estación Primera Junta, sobre la Avenida Rivadavia. En el lugar se ubicaban dos enormes camiones estacionados en la puerta del establecimiento y muchas personas cargándolos con distintos elementos como abrigos, colchones, alimentos, artículos de limpieza, atc. que serían destinados a la gente afectada de los barrios de La Plata. Yo caminaba y me acercaba hacia toda la movilización cuando de pronto torcí mi mirada y pude ver, que en la plazoleta de enfrente al Colegio, una familia entera reposaba en el piso. No pude hacer otra cosa que cruzarme a hablar con ellos, todavía no comprendo porque. Pudo haber sido la culpa, compasión, quien sabe. Lo cierto es que fui parte de una fotografía difícil de borrar. De un lado una movida solidaria de personas llenando camiones con destino a La Plata, cruzando la calle seis personas compartiendo unos alfajores, tirados en una plazoleta, como queriendo que no llegue otra vez la noche.

Los dramas sociales son constituyentes de relaciones sociales que se desprenden de los marcos estructurales y cotidianos que solemos habitar, solo era una cuestión de salir a la calle o prender la televisión y observar toda esa cantidad de gente en movimiento. Los dramas sociales, nos envuelve en un estado de Comunitas, haciendo referencia al concepto utilizado por el antropólogo Victor Turner. En donde reina un momento de relaciones personales, anti estructurales, de una profunda sensibilidad. Observando el proceso social podemos comprender como luego de la restitución de estos estados dramáticos no vuelve todo a ser como antes. Los conflictos dejan resabios en el orden de lo cotidiano aunque nuestras acciones vuelven a orientarse dentro de los parámetros normativos que nos rigen. Escuchaba en una entrevista a Vattimo, en su reciente visita al país, hacer referencia sobre este estado social de solidaridad que se percibía en en todas partes de la Argentina, como reinado por una solidaridad efímera, ilusoria, no real. Hizo referencia también a distintas catástrofes ocurridas en todo el mundo y las movilizaciones humanas masivas que las mismas desprendieron.

Pienso que envueltos en un movimiento que nos rebalsa dejamos de ver en nuestro entorno y nos fijamos en otros horizontes, conmovidos seguramente por lo dramático. Invisibilizamos las miserias cotidianas, no somos capaces de ver el mismo drama, el mismo dolor, delante de nuestros ojos. Esto nos hace comprender que no existe una cosa tal como la "Argentina Solidaria", una sociedad dispuesta al otro como nos quieren conformar los medios masivos de comunicación, las instituciones estatales y los movimientos y agrupaciones políticas (héroes de los que sufren). Pienso que una solidaridad sustanciada en la sociedad debe ser un movimiento más profundo, arraigado a lo pragmático, a lo estructural, una solidaridad de lo cotidiano, de las pequeñas acciones, de lo ínfimo y no así de lo efímero. Debemos ser sensibles y capaces de poder atender en el marco de nuestro  propio campo de acción a quien día a día padece el olvido, la miseria, el hambre. Debemos pensarnos con el poder de generar distintas formas, distintas posibilidades, distintos compromisos con los otros y con nosotros. Tenemos que comprometernos con una causa humana, que es sin lugar a dudas, una causa de todos los días.      

miércoles, 3 de abril de 2013

Un Instante

Tal vez el norte vista esta ansiedad
Tal vez tus ojos me enseñen a mirar
Otra tarde, se hace arena.

Moja la lluvia, la ropa no seca
Moja la pena, colgada en mi balcón
Un instante, de vos.