Lejanas trompetas
Unas últimas banderas resisten en pie
El eco de una tropa que se acerca y grita
La lluvia como una bendición sobre los cuerpos
Aquí no hay Dioses
Las ideas nos arrastraron hasta este valle
Donde espera agazapado el destino
Creímos en la libertad y solo fuimos prisioneros
Dueños de nada
Debatiéndonos sin culpa las últimas horas
Entre los escombros, un pianista
La música siempre estuvo allí, amablemente, para abrigarnos
Rostros cansados llegando a sus casas
Tarde en la noche, guerreros del día
¿Como sentirse tan cerca sin mirarse a los ojos?
Vivimos un relato que nos escriben
En donde ya no somos, parecemos...
Quijotes de plástico sin fantasías
Discursos vacíos
La sed de poder.
Quizás vuelva a nuestros días todo aquellos que perdimos
Si somos capaces de ver, que es lo que perdimos.
sábado, 17 de noviembre de 2012
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