Esconde su cabeza por vergüenza como un avestruz
y baila sobre el borde de un abismo incalculable.
Y sé muy bien que disfruta la tormenta
yo sé muy bien que disfruta la tormenta.
Su luz son las luciérnagas en la noche del campo
quiso ser el viento entre los árboles silbando.
Y en el amor prefiere el silencio
y en el amor prefiere el silencio.
Deambula en el misterio de una música olvidada
escribe sus historias en la arena de una playa.
Y en soledad conversa con los árboles
en soledad conversa con los árboles.
Así es feliz, riendo lágrimas
Así es feliz riendo lágrimas
Riendo lágrimas.
jueves, 15 de noviembre de 2012
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