domingo, 25 de septiembre de 2011

Me descubro despacio amaneciendo soledades
en donde se demoran tercos pensamientos.
Otra vez un domingo casual nos encontrará
atravesando antiguas plazas y conversando veredas.
Renaciendo un profundo sentimiento
que parecía ya olvidado, pero que habita en el silencio
de cada una de nuestras vidas increíbles.

Cuando atardece y todo se aleja
nuestra piel se predispone para otra semana
repleta del vértigo, la rutina y el color de los días.
Cuando los últimos caprichos del sol,
dan paso a la reflexiva oscuridad de la noche.
Me detengo y en la vigilia comprendo
que todavía vivo en los brazos de esa amada ausencia.

1 comentario:

  1. "Cuando atardece y todo se aleja
    nuestra piel se predispone para otra semana
    repleta del vértigo, la rutina y el color de los días"...que lindo danilo lo que escribis!!!! me llego mucho lo que decis!!! deseo que andes bien!!! un fuerte abrazo!!!

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