Un colchón de hojas en el piso
dejaron desnudos a los árboles
resistiendo la furiosa emboscada
de un viento invencible.
El cielo me envuelve en su azul profundo
y algo en el ambiente me sugiere descansar.
Viajo a la conquista de mi nombre,
me hago fuerte y sostengo una pesada bandera.
Mi equipaje son unas pocas cosas,
unas ultimas palabras en mi mente.
Mi hogar fue un corazón hoy lejano,
que guarda en sus paredes el intimo misterio.
Forastero deambulo por el sueño,
recorriendo el invierno de una música olvidada.
domingo, 31 de julio de 2011
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