Un murmullo en la mañana me dice que no alcanza,
quisiera estar allí, pero no se bien para que.
Hay una fuerza que no obedece a nadie,
que nos pone de rodillas una vez más.
Aunque nos cueste hay que seguir.
Todos somos conscientes,
Lo que duele son las formas,
las formas que repite el destino.
Hace pocos días comenzó el invierno,
el sol se resiste a salir y la angustia se precipitó.
En estas primeras horas exploro y amo el silencio
que permite que la música suceda.
Me acerco a un regalo que nunca merecí
y que me recuerda que en el dolor también se quiere.
Ella es tan linda y tan fuerte...
viernes, 24 de junio de 2011
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