Pienso que fue una decisión,
porque ya no hay tanto ruido.
Miro la foto en mi mesa de luz,
soy aquel niño que sonríe
en los brazos de su padre.
Hoy fue un día perfectamente normal,
perfectamente normal.
Anochece en mi balcón.
La radio me molesta y pongo un disco.
Es el recuerdo mi verdugo esta noche,
es la noche un misterio indescifrable
y es tu voz la música ausente.
miércoles, 4 de agosto de 2010
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

Es la rutina, Danilo, un verdugo implacable.
ResponderEliminarNi siquiera en los ciclos más cumplidos de la naturaleza se da la completa rutina. Cuando todo es perfectamente normal...
Es maravillosamente feliz cada acontecimiento que permite que la rutina, necesaria rutina, se rompa alguna vez. Aunque moleste... es un indicio de vida. Y de presencia.
Gracias por tu pensar que nos hace pensar. Hilda