martes, 6 de abril de 2010
Madrugadas inertes
Dejame decirte algo,
aunque se muy bien de tus apuros.
Por favor hoy no preguntes tanto,
no quiero mentirte esta vez.
Deja la mañana detenida en el tiempo,
cuéntale tus penas a los restos de mi cuerpo.
Háblame en silencio, háblame en silencio.
Yo me quedo a solas con tu voz.
Mientras que tu ausencia de deshaga entre mis manos,
silban los recuerdos en los ejes de mi mente.
De mi mente...
Los días que nos pasan por al lado,
retornan en confusas madrugadas.
Confusas y eternas, madrugadas.
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