historias que silencian,
de antiguos veranos.
Vigilan las costas
de un río que es bravo,
y observan los botes
que intentan ser algo,
en el quieto paisaje.
Va a pasar, va a pasar,
va a pasar la tormenta.
Acariciando la esperanza
en la tarde incalculable
rebalsa la calma.
Sobre los contornos,
de un collage interminable,
observo el final.
Va a pasar, va a pasar,
va a pasar la tormenta.
2009
Atestiguando lo que pasaba en mi ciudad, de como el río iba tomando las calles. Estando lejos, se mezclaron mis emociones, dejando así estos versos.

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