Todo conflicto es constitutivo en sí mismo. Vivimos inmersos en equilibrios y tensiones constantes, una instancia no desplaza a la otra. Todo drama social, generado por cualquier circunstancia externa, interna, climática, política, etc. debería interpelarnos y poner delante nuestro la posibilidad de ampliar nuestro campo reflexivo y de acción. Posibilidad que no tendríamos que despreciar ni pasar por alto, si no capitalizar de manera sensible y consciente.
Los sucesos causados por el último temporal que azotó una región del país, especialmente a la Ciudad de La Plata, provocaron en la sociedad distintas reacciones espontaneas, así como también reacciones formuladas por los medios de comunicación y aparatos políticos. Una tarde, yo volvía caminando de la Facultad hacia mi casa, pensando quizás en Marí y su crítica al positivismo lógico, cuando me encontré frente a una campaña movilizada por un colegio ubicado cerca de la estación Primera Junta, sobre la Avenida Rivadavia. En el lugar se ubicaban dos enormes camiones estacionados en la puerta del establecimiento y muchas personas cargándolos con distintos elementos como abrigos, colchones, alimentos, artículos de limpieza, atc. que serían destinados a la gente afectada de los barrios de La Plata. Yo caminaba y me acercaba hacia toda la movilización cuando de pronto torcí mi mirada y pude ver, que en la plazoleta de enfrente al Colegio, una familia entera reposaba en el piso. No pude hacer otra cosa que cruzarme a hablar con ellos, todavía no comprendo porque. Pudo haber sido la culpa, compasión, quien sabe. Lo cierto es que fui parte de una fotografía difícil de borrar. De un lado una movida solidaria de personas llenando camiones con destino a La Plata, cruzando la calle seis personas compartiendo unos alfajores, tirados en una plazoleta, como queriendo que no llegue otra vez la noche.
Los dramas sociales son constituyentes de relaciones sociales que se desprenden de los marcos estructurales y cotidianos que solemos habitar, solo era una cuestión de salir a la calle o prender la televisión y observar toda esa cantidad de gente en movimiento. Los dramas sociales, nos envuelve en un estado de Comunitas, haciendo referencia al concepto utilizado por el antropólogo Victor Turner. En donde reina un momento de relaciones personales, anti estructurales, de una profunda sensibilidad. Observando el proceso social podemos comprender como luego de la restitución de estos estados dramáticos no vuelve todo a ser como antes. Los conflictos dejan resabios en el orden de lo cotidiano aunque nuestras acciones vuelven a orientarse dentro de los parámetros normativos que nos rigen. Escuchaba en una entrevista a Vattimo, en su reciente visita al país, hacer referencia sobre este estado social de solidaridad que se percibía en en todas partes de la Argentina, como reinado por una solidaridad efímera, ilusoria, no real. Hizo referencia también a distintas catástrofes ocurridas en todo el mundo y las movilizaciones humanas masivas que las mismas desprendieron.
Pienso que envueltos en un movimiento que nos rebalsa dejamos de ver en nuestro entorno y nos fijamos en otros horizontes, conmovidos seguramente por lo dramático. Invisibilizamos las miserias cotidianas, no somos capaces de ver el mismo drama, el mismo dolor, delante de nuestros ojos. Esto nos hace comprender que no existe una cosa tal como la "Argentina Solidaria", una sociedad dispuesta al otro como nos quieren conformar los medios masivos de comunicación, las instituciones estatales y los movimientos y agrupaciones políticas (héroes de los que sufren). Pienso que una solidaridad sustanciada en la sociedad debe ser un movimiento más profundo, arraigado a lo pragmático, a lo estructural, una solidaridad de lo cotidiano, de las pequeñas acciones, de lo ínfimo y no así de lo efímero. Debemos ser sensibles y capaces de poder atender en el marco de nuestro propio campo de acción a quien día a día padece el olvido, la miseria, el hambre. Debemos pensarnos con el poder de generar distintas formas, distintas posibilidades, distintos compromisos con los otros y con nosotros. Tenemos que comprometernos con una causa humana, que es sin lugar a dudas, una causa de todos los días.
jueves, 25 de abril de 2013
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