Hay una plaza que frecuento.
Hay un color para cada forma.
¿Sabrán de Borges, estos árboles de la Recoleta?
Puedo escucharlos hablándome en silencio.
Diciendo cosas con sentido.
Hace ya un tiempo el sentido,
había abandonado las cosas.
Regreso a pie hasta mi casa.
Derrotado, la noche se inclina.
Quizás mañana me despierte por el ruido.
Quizás el sol se filtre, a través de mi ventana sin cortinas.
Y la esperanza me abrace, pidiendome que siga.
martes, 29 de junio de 2010
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